A esta altura de diciembre y en otra época hubiera estado descansando, haciendo hora para ir a la iglesia y después darme una jartura de quipes, arroz con arvejas, pastelón, puerco asado y cuantas cosas, en casa de mi abuela para luego abrir todos los regalos.
Heme aquí, terminando la nómina que debo pagar hoy en la tarde. Soy “santi-cló”, “niño Jesús” y “vieja Belén” al mismo tiempo y la magia que he visto este año es la de conseguir los cuartos para pagar el doble y sobrevivir a las tasas de interés y al tráfico de la ciudad.
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