Hay situaciones en las cuales hacer “valer” los derechos y opinión se convierten en violaciones hacia otras personas. Esta mañana me desplazaba rápidamente hacia el hospital metropolitano (HOMS) cuando tomé una avenida, la Rafael Vidal que me llevaría directamente a la autopista donde se encuentra dicho centro hospitalario. Encontré un embotellamiento de tal magnitud que me espanté, sin embargo, seguí la línea de vehículos hasta que choqué con una manifestación donde los vecinos de “Jardines del Este” exigían el arreglo de las calles. Estas personas bloquearon la avenida de tal forma que no era posible salir tomando ningún atajo. Al final me costó más de una hora salir de allí y llegar al hospital donde me esperaba mi esposo con nuestra sobrina interna.
Me pregunté qué diferencia había entre lo que la gente de los barrios hace cuando quema gomas y tira piedras y los “pacíficos” ciudadanos clase media cuando generan un caos general haciendo daño a toda una parte de la población que no tiene nada que ver con sus reclamos. Si querían llamar la atención lo lograron, pero imagino que mayormente debieron haber recibido miles de maldiciones por haber atentado contra una mañana de tráfico normal de miles de conciudadanos.
Recordé al Mahatma Gandhi quien, de manera pacífica y sin afectar a las personas por quienes luchaba, hacía valer su opinión, y cómo este minúsculo y raquítico hombre hizo salir al imperio inglés de la India sin lanzar una piedra ni tirar un tiro. Al fin de cuentas, hacer presiones utilizando la fuerza, coerción o chantajes es simplemente violencia o terrorismo barato.
Me pregunté qué diferencia había entre lo que la gente de los barrios hace cuando quema gomas y tira piedras y los “pacíficos” ciudadanos clase media cuando generan un caos general haciendo daño a toda una parte de la población que no tiene nada que ver con sus reclamos. Si querían llamar la atención lo lograron, pero imagino que mayormente debieron haber recibido miles de maldiciones por haber atentado contra una mañana de tráfico normal de miles de conciudadanos.
Recordé al Mahatma Gandhi quien, de manera pacífica y sin afectar a las personas por quienes luchaba, hacía valer su opinión, y cómo este minúsculo y raquítico hombre hizo salir al imperio inglés de la India sin lanzar una piedra ni tirar un tiro. Al fin de cuentas, hacer presiones utilizando la fuerza, coerción o chantajes es simplemente violencia o terrorismo barato.
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