martes, 24 de marzo de 2009

No es suficiente

Una de mis inacabables luchas internas es causada por el sentimiento de que lo que hago “nunca es suficiente”. Cíclicamente caigo en crisis por cuestionarme de manera permanente si soy suficientemente buena esposa, buena hija, buena hermana, buena nuera, buena amiga, buena profesional, buena tía, buena sobrina, etcétera…

Cada cierto tiempo – luego de que dos o tres personas colaboran en alimentar mi ego – me acomodo y caigo en la holgazanería y mediocridad. Lo peor es que hasta me he llegado a creer de las mediocritas mejores. Por suerte, cuento con familiares y amigos que también, en despliegue de amor verdadero, me hacen reconocer realidades que muestran mi imperfección e incapacidad, ahí regreso a ser una más del montón. Es cierto, nunca es suficiente…

Como decía la madre Teresa. “No es suficiente decir Yo Amo. Hay que amar hasta que duela. Debemos poner ese amor en acción. ¿Cómo podemos hacerlo? Dándonos a los demás hasta que duela”.

No sé. Debo determinar hasta dónde alcanza mi umbral del dolor y rogar para no caer en la tentación de ser anestesiada con la indiferencia.

2 comentarios:

Simón DC dijo...

Lo que pasa, mana, es que eres demasiadas cosas (y encima crees que no es suficiente), como dices en tu entrada. Si así, a lo mediocrita, hubieras optado por ser dos o tres nada más, hubieras sido sobresaliente en todas, ahora "simplemente" eres buena en todas, ¡y en eso ardica tu excelencia!

Anónimo dijo...

Es el estigma de toda mujer con deseos de cumplir su proposito, el tener varios frentes abiertos, mi papa decia que el simple hecho de intentar ser mejores y conscientemente tratar de serlo, nos hacia dar lo mejor de nosotros.
Asi que siue luchando contra la mediocridad, que no estas solas, nosotras las que somos esposas-madres-hermanas-tias-hijas somos heroinas anonimas, que nunca seran totalmente tomadas en cuenta pero que siempre tendran a satisfaccion de estar dando lo mejor de si.
pues alli donde dios nos sembro es preciso saber florecer.