Querido diario:
Sigo entusiasmada. Sé que si me propongo superar el día de hoy, lo lograré. “Un día a la vez” es mi lema. Anoche mi mamá mandó un pedazo grande de quesillo a la casa, se veía tan jugoso. Le dí un pedazo a cada uno de los niños, guardé el resto en la nevera.
En la noche, la “secre” de casa preparó un mangú con salami frito a los niños para la cena. Me sentí enojada cuando vi que el niño dejó parte de la cena en su plato. Sigo pensando que es un desperdicio, pero, en fin… el plátano no está en la lista, y menos el salami frito.
Aparte de eso, pasé el día muy bien. Tuve tantas agitaciones durante la mañana y la tarde que no pensé tanto en la comida.
Fui al rosario y allí hubo un brindis. - "¿Por qué alguna gente no piensa en las bebidas dietéticas?", pensé. Hice mi ayuno estoicamente y desde que llegué a casa, comí lo que me tocaba en ese día.
Sé que mañana lo voy a lograr.
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